¿Cómo consolar a alguien que ha perdido a su mascota?

El hecho de intentar saber cómo consolar a alguien que ha perdido su mascota te honra, de verdad. Tras vivirlo cada día durante años en nuestro negocio, queremos ayudarte a apoyar a esos seres queridos que acaban de sufrir esta malísima noticia, dándote los consejos que necesitas.

Eso sí: debes saber que cada cosa la tienes que aplicar con criterio. Aunque quieras ayudar, la persona afectada necesita sentirse comprendida y apoyada de verdad.

Todo esto significa que tienes que partir de la empatía y desde el profundo respeto. Desde ahí, no te puedes equivocar. En vez de buscar las palabras perfectas por internet, lo mejor que puedes hacer es acercarte a esa persona y, simplemente, decir que «lo sientes mucho». Solo con la intención, ya basta.

Sin embargo, a veces quieres hacer más… y lo entendemos.

Así que aplica cada uno de estos consejos solo cuando tenga sentido según el contexto y… si os hace falta ayuda con la parte de organizar el tema del tanatorio, contáctanos.

Escucha de verdad, aunque no sepas qué decir

Cuando alguien pierde a su mascota, necesita poder hablar. O llorar. O quedarse en silencio sin sentirse incómodo.

Tu papel aquí es estar presente. Escuchar sin interrumpir, sin corregir, sin intentar forzar a la otra persona a que se sienta mejor.

Basta con un “te escucho” o “estoy aquí contigo”.

Por ejemplo, puedes quedarte en silencio y dejar que esa persona te cuente cómo era su compañero de vida. Al fin y al cabo, piensa que repetir recuerdos una y otra vez forma parte del duelo.

Hablar de la mascota no abre la herida, no hace daño. Al contrario: hace que la persona procese mejor el duelo. Si usas su nombre, recuerdas anécdotas o mencionas pequeños detalles demostrarás respeto por el vínculo que existía.

También, si quieres, puedes preguntar cosas algo simple como “¿qué es lo que más te gustaba de ella?” o “¿qué echas más de menos ahora?”.

Valida su dolor sin minimizarlo

Para quien ha perdido a su amigo de cuatro patas, el dolor es real. Muy real. No importa lo que opinen otros ni si “solo era un animal”. Para esa persona, era un miembro más de la familia.

Con no decirle algo tipo «no es para tanto, venga», ya estás haciendo mucho.

Pero también puedes ayudarle validando su emoción, diciendo cosas como:

  • “Se nota lo mucho que la querías”
  • “Entiendo que estés así”
  • «Tiene todo el sentido que te duela”

Validar consiste en reconocer que lo que siente es legítimo.

Ofrece ayuda

Cuando alguien está en duelo, todo pesa más. Comer, salir a comprar o incluso levantarse puede suponer mucho.

En vez de un “avísame si necesitas algo”, que ya se dice casi por compromiso, es mejor proponerle algo concreto: prepararle una comida, acompañarle a dar un paseo, ayudarle con gestiones o, ya sabes: estar cerca el día de la despedida.

En ciudades grandes donde el ritmo no se detiene, este tipo de apoyo puede ser indispensable. Puede conseguir que la persona no se sienta sola en los momentos más duros.

Ayuda a crear un recuerdo si la persona lo necesita

No todo el mundo está preparado para esto al principio, pero cuando llega el momento, honrar la memoria de la mascota suele ser muy reconfortante.

Puede ser algo sencillo: guardar fotos, plantar una planta, escribir una carta de despedida o preparar un pequeño espacio en casa. Así, podéis lograr transformar todo ese dolor en un bonito recuerdo.

Ahora bien… Si decides sugerirlo, hazlo con suavidad y sin imponer. Cada duelo tiene su ritmo.

Evita frases bienintencionadas que puedan hacer daño

Aunque la intención sea buena, hay comentarios que hieren sin querer. Decir que “el tiempo lo cura todo”, que “ya no sufre”. Suele provocar justo lo contrario de lo que buscas.

¿Por qué? Bueno, piensa que la persona va a recibir muchos mensajes, y muchas de esas frases que casi son un tópico a veces hacen parecer que la muerte de ese pequeño ser querido no tiene gran importancia. Aunque no sea así.

Lo mejor es no soltar la frase de turno, y estar ahí de verdad. Como te decíamos al principio, con un «lo siento» es suficiente. La elocuencia no es para entierros.

Y por supuesto, ni se te ocurra pensar en otras muertes de mascotas. No es el momento de comparar pérdidas ni de contar tu propia historia si la otra persona no lo pide. Aquí, tienes que acompañar.

Si dudas entre decir algo o callar, casi siempre es mejor callar y estar.

Esperamos de verdad que este momento tan trágico pase pronto, y si esa persona (o tú) necesitáis asistencia con el tanatorio o la cremación, ponte en contacto con Almascotas.